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Santiago Calatrava, arquitecto español por el mundo

Santiago Calatrava, arquitecto español por el mundo

Inaugurado en Dublín el puente Samuel Beckett, de Santiago Calatrava

 (foto del 1 de diciembre del 2009)

El pasado jueves se inauguró en Dublín el puente Samuel Beckett, obra del arquitecto e ingeniero Santiago Calatrava. Diseñado para reducir el tráfico de vehículos en el centro de la ciudad, unirá las orillas norte y sur del río Liffey creando la unión necesaria del eje urbano entre las dos regiones.

El Ayuntamiento de Dublín encargó al arquitecto español el diseño del puente con el objeto de realizar una valiosa aportación a las infraestructuras de transporte de la ciudad. En este sentido según el arquitecto “Desde el inicio, tuve la esperanza de que el puente pudiera actuar como una invitación abierta uniendo las orillas norte y sur del río Liffey, tanto en sentido físico como simbólico”.

El puente Samuel Beckett presenta una estructura atirantada con un único pilón inclinado y curvado que se alza 40 metros sobre el nivel del mar. Su diseño, de gran esbeltez, responde tanto a aspectos estéticos como funcionales ya que la estructura gira 90 grados horizontalmente -pivotando sobre su apoyo en el río- para abrirse y permitir el paso de embarcaciones por el canal del río Liffey.

El eje de rotación mide unos 29 metros desde el muelle sur, se han colocado bloques de acero y hormigón pesado en el vano trasero como contrapeso.

La sección transversal del tablero es una viga cajón con costillas en voladizo a cada lado que pueden acoger cuatro carriles para el tráfico de vehículos (dos en cada dirección), dos carriles para peatones y bicicletas, además de posibilitar la circulación de tranvías en el futuro.

Los cables son todos de cordón cerrado de los cuales 25 de 60 mm se sitúan hacia el frontal del vano y 6 de 145 mm hacia la parte trasera. El apoyo central en el río está formado por 18 pilas de 1,2m de diámetro que soportan los encepados. Un apoyo circular de hormigón, cuyo diámetro varía, aloja el giro hidráulico y el equipamiento elevador, así como los apoyos horizontales y verticales, que soportan el puente mientras gira. Los pernos de cierre, a cada extremo del puente, se mueven por cilindros hidráulicos en los estribos norte y sur, permitiendo que el puente se abra al tráfico. La estructura de acero ha sido construida en Rotterdam y transportada en una pieza a Dublín donde se completaron los trabajos de cimentación y los apoyos centrales.

Calatrava narra uno de los principales retos a los que se enfrentó durante el proyecto: “Debido a la extensa luz del puente y a su peso, uno de los principales retos fue decidir cómo transportar semejante estructura desde la acería donde fue construida (en Europa Continental) hasta su destino final en Dublín. La solución fue una barcaza. El puente hizo la travesía a través del Canal Inglés y el Mar de Irlanda. El viaje duró aproximadamente una semana y a su llegada se aseguró en un muelle reforzado construido en el rio Liffey y en estribos detrás de los muros de los muelles existentes”.

Unión de presente y pasado
Desde el punto de vista estético el
puente responde a la voluntad del arquitecto de unir presente y pasado en su diseño: “decidí que el puente debía evocar la imagen de un arpa; un histórico y destacado símbolo de Irlanda. Imaginándome los cables de acero como cuerdas de arpa, pude infundir un significado tradicional a los elementos modernos”. El resultado es un puente que funcional y estéticamente rinde homenaje a Dublín y a su gente.

El Samuel Beckett completa las conexiones sobre el río Liffey, que cruza la capital irlandesa de oeste a este, y cuenta con cuatro carriles para el tráfico rodado, un carril para bicicletas y otro para peatones en cada sentido, así como una plataforma tranviaria que podrá ser utilizada en el futuro. Con una longitud de 124 m y 27 de anchura, el tablero se sustenta a través de 31 cables sujetos a un mástil de acero.

Este es el segundo puente que el arquitecto e ingeniero ha diseñado para la ciudad de Dublín; el primero fue el puente James Joyce inaugurado en 2003. En palabras del arquitecto “no es habitual que un artista sea capaz de contribuir al proyecto de una ciudad tan rica históricamente; y yo estoy profundamente orgulloso de haber provisto a Dublín, no sólo de uno, sino de dos puentes”. El autor de los puentes Samuel Beckett y James Joyce ha declarado que “Mientras trabajaba en el puente James Joyce desarrollé una profunda afinidad con la gente de Dublín y quise que mi próximo puente celebrara esa conexión. Mi esperanza era que el puente Samuel Beckett pudiera servir como monumento para Dublín, haciendo honor a su pasado, presente y futuro”.

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