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La subida de la tarifa eléctrica pone en peligro a la industria burgalesa

La subida de la tarifa eléctrica pone en peligro a la industria burgalesa

gasto importante. El gasto energético supone en grandes empresas un tercio de los costes

 El incremento de tarifas se notará más en las empresas con grandes consumos energéticos.
Luis López Araico

La anunciada subida de las tarifas eléctricas para el próximo año va a agudizar notablemente los problemas que vienen arrastrando en los últimos tiempos algunas empresas burgalesas, especialmente las del metal y aquellas que tienen en la exportación su principal fuente de ingresos, ya que la energía representa en muchos casos un tercio de los gastos fijos de esas empresas y un incremento como el baraja el Gobierno, que previsiblemente rondará el quince por ciento en dos períodos, supondrá una pérdida de competitividad frente a las industrias de países en los que la energía es mucho más barata.
Aunque todavía no es oficial el porcentaje del incremento de la tarifa eléctrica, desde la Confederación de Asociaciones Empresariales (FAE) de Burgos señalan que la subida para las empresas que están enganchadas a líneas de media y alta tensión, la mayoría de las que están ubicadas en los en polígonos industriales de la provincia, rondará el 15 por ciento, dividida en dos períodos, enero y julio, tal y como viene ocurriendo en los últimos años.
La repercusión de la subida en la cuenta de resultados será diferente dependiendo el sector de actividad, aunque está claro que el más afectado será el industrial. «La industria burgalesa lo está pasando muy mal en los últimos tiempos con la reducción de pedidos y ahora un incremento de los costos de la energía influirá muy directamente porque el consumo energético representa, en muchos casos, entorno a un tercio de los costes fijos de las industrias», señala Íñigo Llarena, vicesecretario general de FAE.
Las más afectadas por el incremento de la tarifa eléctrica serán las empresas de metalurgia, es decir las del metal, laminados y piezas de automoción, y la agroalimentaria, ya que la electricidad es la principal fuente de energía para un porcentaje muy alto de las empresas de esos sectores.
El sector servicios, aunque la hostelería y pequeño comercio suelen estar vinculados a la tarifa doméstica, también «hará daño» la subida, lo mismo ocurrirá con la agricultura de regadío y, especialmente, la ganadería, «máxime en período invernal en el que está estabulada y el consumo eléctrico se dispara», apunta Llarena.
«Las pymes más pequeñas, como puede ser el sector servicios, oficinas y despachos, todo lo que es comercio y hostelería, están con tarifas de consumo doméstico, que subirán en torno a un 3 por ciento, pero el que se disparará hasta el 15 por ciento, aproximadamente, será el precio o tarifas industriales, es decir para las empresas enganchadas a líneas de media o alta tensión», asegura Llarena, quien recuerda que en Burgos algunas empresas consumen un millón de euros al mes de electricidad, «y una subida de ese porcentaje va a mermar mucho sus cuentas de resultados, lo que planteará dificultades para mantener la empresa y el empleo».
Ante el impacto que tendrá esta subida en el recibo eléctrico, desde la CEOE se ha puesto en marcha un grupo de trabajo para trasladar al Ministerio de Industria el «malestar» que hay en el sector, «aunque no se nos escapa que sigue existiendo un déficit tarifario y que las empresas productoras de energía también se quejan de déficit que hay entre lo que cuesta producir y el precio al consumidor», manifiestan desde FAE.
La anunciada subida del precio de la electricidad se viene a sumar a las problemas que se arrastran desde que se procedió a la eliminación del sistema tarifario «porque las empresas podían trabajar parte de su producción en horario nocturno o en la que se denominaba tarifa valle en los que la energía era más barata. Ahora, no es tan claro, aunque hay momentos en los que la energía es más barata», apunta Llarena. La liberación del sector llegó, para la media y alta tensión hace años, pero Llarena recuerda que la producción y distribución de energía eléctrica «sigue estando en manos de dos o tres grupos», aunque existan muchas comercializadoras que tienen que comprar a las grandes distribuidoras la energía y utilizar la red de distribución de Red Eléctrica Española.

Cuidar a la industria

Desde la FAE apunta que en esta época de crisis «hay que cuidar a la industria y a las pequeñas y medianas empresas (pymes) en el aspecto energético porque vemos que cada vez sube más el recibo, lo que nos lleva a trabajar en las vertientes en la que más podemos hacer como son la creación de grupos de negociación para adquirir energía a un precio más barato y fomentar entre las empresas medidas de eficiencia energética», afirma Llarena.
Para el vicesecretario general de FAE es importante que el empresario intente ahorrar en el consumo energético poniendo en marcha algunas medidas, pero también considera necesario que en períodos de crisis no se aumente el coste energético para que las empresas puedan ser competitivas a nivel mundial, «máxime cuando estamos compitiendo con países del tercer mundo que no tienen políticas energéticas, como China e India, que ya son más baratos en materia prima y mano de obra.... y en energía cada vez nos iremos separando mucho más porque tienen fuentes propias de energía y nosotros carecemos de ellas».
A la preocupación por la próxima subida del precio de la electricidad se añade la posibilidad de que en años próximo se sigan registrando nuevos incrementos, que ya demandan las empresas productoras por el déficit tarifario, y por el alto coste que supone producir energías renovables.
«Cuando fuentes de producción de energía barata, como es la nuclear, se quieren cerrar vamos abocados a que la energía en los próximos años sea más cara y no hay ningún síntoma que no haga ver que va a bajar en los próximos años», manifiesta Llarena, quien duda que la electricidad sea más barata en España que en otro países y que si así fuera sería un elemento de competitividad, «que no debemos perder».
Desde la FAE insisten en que las medidas del Gobierno no están ayudando a que las empresas superen la crisis, «porque ahora es la tarifa eléctrica, antes anunciaron el cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña y luego vendrá la subida del IVA», afirma Llarena, quien insiste en que la subida eléctrica «va ser tremendamente negativa para las empresas, en la situación que nos encontramos, afrontar una subida del quince por ciento».

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